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Milo J en el Festival de Cosquín: “No soy folklorista”
Por Carina Álvarez - Enviada Especial a Cosquín por www.buenosairesinforma.com -
A Milo J le encomendaron una misión difícil: cerrar la Novena Luna del histórico Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Su inclusión en la grilla de este certamen, que comenzó allá por el año 1964 y tuvo en su escenario a las máximas figuras de nuestra música folklórica, no estuvo exenta de polémica.
Sin embargo, cantantes consagrados que se iniciaron en esa misma plaza le dieron el visto bueno. Consideraron su participación como una bocanada de aire fresco que logra, finalmente, acercar a los jóvenes al folklore.
Un experimento social sobre el Atahualpa Yupanqui
El joven oriundo de la ciudad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, pisó el escenario Atahualpa Yupanqui con una propuesta que dejó atónitos a los amantes del folklore tradicional. Lejos de ser un show de trap convencional, Milo J planteó un experimento social y musical. Para ello se rodeó de consagrados como Soledad Pastorutti, Orellana Lucca, Cuty y Roberto Carabajal, además de la potencia de los uruguayos Agarrate Catalina.
El despliegue visual fue disruptivo: vestido con un pantalón estilo pescador que emulaba a las bombachas de gaucho, remera y zapatillas, sorprendió con un cuchillo de utilería "clavado" en su espalda, una imagen potente que funcionó como metáfora de las críticas recibidas.
A pesar de contar con el “apadrinamiento” de respetados músicos del folklore, que desde hace años tienen su lugar reservado en el Festival, el joven trapero de 19 años no perdió oportunidad para aclarar: “No soy folklorista”, como quien se justifica por entrar a una fiesta de “colado”. Pero, en este caso, Milo J no solo estaba invitado, sino que era el encargado de cerrar la fiesta.
Con ideas claras y una notable lucidez al declarar, Camilo Joaquín Villarroel, conocido como “Milo J”, hizo llorar a cientos de jóvenes en una Plaza Próspero Molina con entradas agotadas. Luego de cantar con su voz grave, que por momentos resultaba inentendible, dijo en un de sus saludos: “Cosquín es increíble, viva el folklore, hermano”, y la plaza explotó en aplausos, gritos de sus seguidores y brotes de sentimientos adolescentes.
El puente entre dos mundos y el homenaje a "La voz de la tierra"
Uno de los momentos más emotivos fue su "abrazo" a la distancia con Silvio Rodríguez y la interpretación de una canción dedicada a su abuela. Pero el punto de mayor impacto llegó con un tributo a la máxima referente del género: Milo J cantó "Jangadero" junto a la voz de Mercedes Sosa, una colaboración mediante tecnología para su nuevo álbum, rindiendo homenaje a la histórica folklorista a quien describió como "la voz de la tierra". Este tema forma parte del álbum La Vida Era Más Corta.
El veredicto digital: "La sangre joven"
Las opiniones a favor en los chats de los canales de Youtube invadieron la red. En la plataforma del “Canal 10 de Córdoba” los seguidores celebraban la inclusión del trapero. Por ejemplo, la usuaria @eugeniasalvatierra3607 escribió: “La rompiste Milo! Te escuchamos por mi sobrinita de 8 años. Ella nos trajo tu música a casa”. Por su parte, @eduardoescobares8976 dijo: “No le tengamos miedo a lo nuevo. Estos pibes nos muestran que el folklore sigue vivo”.
En el canal de diario La Voz del Interior la usuaria @ericaverde-F2H escribió: “La sangre nueva de Cosquín”. Por su parte, @olgaeulaliasilva6631 derribó prejuicios generacionales: “La nueva generación del folklore. Estoy con mis 70 años escuchando, me gusta. “Llora llora” cantala de nuevo”.
También hubo lugar para la confusión técnica, como la de @octaviomartínez7239, quien ante los rasguidos de la guitarra eléctrica comentó: “Es un solo, creo”. Y no faltaron las fanáticas como @anacarolinanieva3795, quien simplemente expresó: “Te amo Milo”.
Pero también se hicieron escuchar las críticas, como el mensaje de Paula Barrios en el sitio “Que pasa Jujuy”: “Si sabe que no es folklorista para qué se presenta en Cosquín? Se hubiese quedado a mirar el festival por TV y dejado el lugar a quien sí haga folklore, que de eso se trata dicho evento”. Romualda Barreiro fue un poco más apocalíptica: “Se viene la decadencia del folklore” y Gringo Sosa se lamentó: “Que se dedique a lo de él, no quiera mezclarse con el folklore porque lo echa a perder…, tanta lucha de nuestros antepasados”.
Esencia compartida: El paisaje urbano vs. El paisaje rural
Cuando llegó la hora del trap, chicos con atuendo paisano cantaban sus letras, uniendo estos dos géneros musicales que, hasta hace poco, era impensado que pudieran convivir.
Aunque yendo a la historia de nuestro país, el folklore nació como un canto de protesta, donde el gaucho pintaba su paisaje rural, las penurias de su vida cotidiana y las desventuras amorosas. Si dejamos de lado los sintetizadores y las consolas, el propósito de los traperos es el mismo: pintar su paisaje y sus vivencias, pero ya no rurales sino urbanas.
La percusión y la guitarra eléctrica demostraron que las nuevas tecnologías y la IA están en todos lados, y el folklore no es la excepción. El tiempo dirá si durante los próximos años Milo J volverá a pisar el suelo del escenario Atahualpa Yupanqui, pero esta primera parte folclórica de su carrera ya dejó una huella imborrable.


