Cultura
viernes, 27 de marzo de 2026

El Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad presentó el cortometraje “Presas del sistema. La experiencia de Plan D”

Iniciativa vinculada a un programa dirigido a las personas con arresto domiciliario que, a diferencia de quienes cumplen su condena en un penal, no acceden a un régimen preparatorio de la libertad

Por Ezequiel Lagos Martínez - redacción de buenosairesinforma.com -

Cortometraje  FOTO: MPDCABA
Cortometraje FOTO: MPDCABA

El Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -MPDCABA-  presentó el cortometraje “Presas del sistema. La experiencia de Plan D”, iniciativa vinculada a un programa dirigido a las personas con arresto domiciliario que, a diferencia de quienes cumplen su condena en un penal, no acceden a un régimen preparatorio de la libertad. Desde el MPDCABA señalaron que esta actividad  contó además con un conversatorio en el que participaron la Defensora General de la Ciudad, Marcela Millán, la Secretaria Letrada del Tribunal Superior de Justicia y especialista en género, Ileana Arduino, la abogada especialista en criminología, Indiana Guereño, la Jueza Nacional de Ejecución Penal, Jimena Monsalve y el Defensor ante la Cámara de Apelaciones en lo PPJCyF, Emilio Cappuccio. La mesa estuvo moderada por Yanina Matas, Defensora de Primera Instancia en lo PCyF y responsable de la Secretaría Judicial de Asistencia Jurisdiccional.

buenosairesinforma.com  reproduce texto difundido por el MPDCABA:

"...el MPD presentó el cortometraje “Presas del sistema. La experiencia de Plan D”, un programa dirigido a las personas con arresto domiciliario que, a diferencia de quienes cumplen su condena en un penal, no acceden a un régimen preparatorio de la libertad. En la Ciudad, en general, se trata de mujeres pobres y jefas de hogar con infancias a su cargo. 

Para suplir la falta de asistencia estatal en estos casos y partiendo de un enfoque multidimensional, intersectorial y con perspectiva de género, desde el programa se busca acompañar a estas personas y realizar evaluaciones interdisciplinarias a fin de diseñar para ellas propuestas individualizadas y graduales de salidas durante su último año del arresto. De esta manera, se busca dotarlas de recursos que les permitan contar con mejores perspectivas de futuro, previniendo la reincidencia. 

Al respecto, la Secretaria General de Asistencia Jurisdiccional a la Defensa, Vanesa Ferrazuolo, a cargo del programa, explicó que el abordaje de Plan D “si bien es individualizado e interdisciplinario, ofrece no solo un plan de reinserción social e informes periciales sino también una mirada de contexto con perspectiva de género”. Asimismo señaló que esta intervención nace de comprender que frente a “un problema, tenemos una herramienta, una política pública que se transforma en una solución, que respeta los requisitos legales, los estándares internacionales para mujeres privadas de su libertad y que respeta las historias vitales de las personas asistidas”.

El encuentro contó con un conversatorio en el que participaron la Defensora General de la Ciudad, Marcela Millán, la Secretaria Letrada del Tribunal Superior de Justicia y especialista en género, Ileana Arduino, la abogada especialista en criminología, Indiana Guereño, la Jueza Nacional de Ejecución Penal, Jimena Monsalve y el Defensor ante la Cámara de Apelaciones en lo PPJCyF, Emilio Cappuccio. La mesa estuvo moderada por Yanina Matas, Defensora de Primera Instancia en lo PCyF y responsable de la Secretaría Judicial de Asistencia Jurisdiccional.

Al abrir el panel, Matas destacó la valentía de las mujeres del cortometraje de poder contar su experiencia y planteó: “Escuchar sus voces nos invita a corrernos del caso judicial y ver las vidas que hay detrás”, e invitó a aprovechar la jornada para reflexionar sobre “estándares estancados” y repreguntar sobre el Poder Judicial, las políticas públicas y el rol de los operadores judiciales.

A su turno, Monsalve relató que, desde su experiencia de 10 años como Jueza, el video resume las deficiencias de la “trampa de la prisión domiciliaria, pues se ha naturalizado esta concepción de que somos dueños de muchas circunstancias que ocurren en la vida de esas mujeres, hemos expropiado su salud, su salud mental, la de sus hijos, entre otras cuestiones, a partir de la justificación de la seguridad. Hemos construido algo que hoy tenemos que poner en crisis”. En cambio, sostuvo que el éxito de esta medida se rige por la construcción de una red: “Existe la necesidad de entender la naturaleza de la medida, el riesgo que conlleva, entender que la heterogeneidad es clave porque cada situación es distinta, el desarrollo de tareas de cuidado tiene que ser autónomo. Necesitamos superar obstáculos normativos y trabajar los casos en forma interdisciplinaria, eso es algo que celebro de Plan D”.

Cappuccio, por su parte, se refirió a dos casos de mujeres con prisión domiciliaria que, al pedir que se las incorpore al régimen preparatorio para la libertad, los jueces lo rechazaron pues consideraron que, si bien había un informe y una propuesta de Plan D, “no era de una autoridad oficial e imparcial” y, además, faltaba un informe de pronóstico favorable de reinserción social. La Defensa entonces apeló y la Cámara adoptó una postura más acorde para los derechos de las mujeres e infancias. Al respecto, Cappuccio aseguró: “Acá hay dos problemas: por un lado, las estrategias jurídicas, cómo implementar una estrategia que demuestre a los jueces que es aplicable este régimen y, por el otro, cómo tratar de respetar el sistema acusatorio en la etapa de la ejecución”. “Los Defensores tenemos que ocupar espacios, contar con la mayor información posible en cada momento en que hay que solicitar algo para la mujer condenada. Plan D puede servir para esto”, concluyó.

Arduino hizo hincapié en la necesidad de concebir, en el contexto de la prisión domiciliaria, el  “derecho al cuidado” también como una responsabilidad estatal y en contemplar que “el encarcelamiento de mujeres está asociado con las desigualdades”, por lo que es importante “hacer dialogar a los indicadores de desigualdad estructural con las herramientas jurídicas” para garantizar un trato igualitario en todos los casos.

A su vez, Guereño explicó que “la trampa de la prisión domiciliaria” está basada, en primer lugar, en “la pregunta por la concesión del `beneficio´ del arresto domiciliario, que “se responde desde criterios objetivos y subjetivos” y, luego, en el problema de la resolución de los problemas cotidianos básicos que enfrenta quien está presa con su hijos/as a cargo: Cómo pago la luz, cómo dejo a mis hijos en la escuela, quién los lleva al médico, cómo me mantengo y los mantengo”. 

Millán, finalmente, planteó que hay una deuda muy grande en materia de género vinculada al colectivo de mujeres privadas de la libertad con prisión domiciliaria, ya que hay una idea en los jueces de que éste “es un regalo para la mujer”. En particular, la Defensora se refirió al sufrimiento psicológico que es para la mujer el no poder dar de comer, no poder llevar a los chicos al médico o al colegio y delegar en otros las tareas, con todo el impacto en el grupo familiar. “Ni hablar de la reinserción laboral, poder aprender, capacitarse, pensar en un proyecto de vida… Todo esto no existe y creo que la iniciativa de Plan D es muy meritoria porque es tomar parte en toda esta complejidad para intentar acompañar en este sufrimiento. Entonces creo que la alternativa de este programa debe ser tomada por los jueces”. 

En el acto, se dio a conocer también la publicación “Análisis de Casos: Presas del sistema”, la cual recoge testimonios de las Defensoras y Defensores que encontraron en Plan D una alternativa para sus asistidas. Asimismo, incluye artículos de análisis y opinión que abordan los desafíos de la prisión domiciliaria, el enfoque de género y la protección de los derechos de las infancias".